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ENTREVISTA PARA ARTEZ

Sábado, Octubre 8th, 2011

De entre los distintos nombres que se barajan para denominar este arte, Diego saca “al azar” y con los ojos vendados justo el que prefiere, “Cuentista”. No podía ser de otro modo, la picaresca le corre por las venas y además, le pagan por hacer del “engaño” un arte que entretenga y sorprenda -aun a sabiendas de que hará trampa.

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¿Por qué te subes a un escenario?
La primera vez por hacer algo “diferente”, desde entonces para hacerlo cada vez mejor. Siempre tuve pajaritos en la cabeza y una cierta aversión a seguir caminos trillados, tenía su lógica que subiera.
Seguir ahí ya es cosa de psiquiatra, sabe a montaña rusa sin homologar -solo es apta para aguerridos autónomos- y es para goce propio, no un acto de generosidad. Que al público le guste o incluso le encante lo que haces, es maravilloso, pero que te “llene” a ti, no tiene precio.
¿Cómo fue que comenzaste a contar?
Estaba razonablemente contento con mis juegos de magia, la presencia escénica que iba desarrollando y mis globos, pero llegó una de esas crisis cíclicas que te hacen replanteártelo todo. Lo que hacía llevaba mi sello, pero para quien se siente creador, es mucho más sabroso el aplauso que dan a tu obra, que a la que interpretas de otro.
René Lavand, que ya era mi mago favorito, acompañaba su magia de historias que la hacían mucho más impresionante y emotiva, y mis presentaciones se alejaban bastante de la retahíla de bromas y chistes típicos de los magos. Además tenía a Carles García y “los cuentos de la Luna” resonando en mis oídos, así que me dejé contaminar. Empecé a modelar mis charlas en forma de sucedidos y cuentos, vestí con ellos mis magias, y saque a pasear mi voz de “bajo profundo”.
¿Cuáles son pues las señas de identidad de tu trabajo?
Básicamente, lo que me diferencia de otros narradores es que voy haciendo magia mientras cuento historias, pero también la personalidad con que engancho al público, cómo estructuro los espectáculos, o el tipo de humor. Mis relatos tienden a la sátira. En general divierten, pero que el público perciba esa retranca o no, es un añadido. Me encantan por ejemplo las risas de los adultos en un espectáculo infantil mientras los chavales les miran y piensan “¿De qué se ríen?”
¿Cómo “cocinas” tus historias?
Es la parte más difícil, el proceso puede llevarme días o años. Para mí, historias y magia han de estar bien empastadas, no quiero adornar cuentos con efectos especiales. Procuro que queden equilibradas en el conjunto de la actuación.
Y como es difícil encontrar relatos que se adapten a mi personaje o a las exigencias de los efectos mágicos, las más de las veces hago de escritor, o invento juegos para ilustrar una buena trama que se me ocurre o encuentro.
¿Cómo es la experiencia de mezclar magia y narración oral?
La acogida del público es muy buena, es mi repertorio más personal, diferente al de cualquier otro. Tengo la sensación de estar haciendo lo que soñé.
Aunque si se busca ver cómo aparecen palomas, se manipulan cartas, o se cuentan historias etnográfica y emocionalmente correctas, mejor visitar el museo del corsé.
¿Qué tipo de público prefieres?
De 4 años en adelante, con ganas de pasar un buen rato y si es participativo y agudo, mejor que mejor. Últimamente llevan niños de teta a los espectáculos y a menudo te encuentras con un coro de llantos, o algún gateador escaneando el escenario. Sin comentarios.
¿Cuales son para ti las condiciones ideales para contar?
Las que más disfruto son las salas pequeñas, hasta 20.000 personas o así. Un espacio escénico cercano, sin focos que me cieguen, me gusta ver al público. Pero me ha tocado casi de todo. Actúo mucho en calle y he aprendido a jugar con las condiciones existentes para sacarles el mejor partido. Sería ideal trabajar en circuitos de pequeños teatros, pero no tengo pedigrí.
¿Es posible formarse para contar?
Creo que para quien busca llegar a ser artista, formarse es parte de un camino que nunca acaba. Aunque a veces, pienso que si tras varios miles de horas de empeño sigo necesitando prepararme, es porque soy torpe.
Investigar, leer, imaginar, ensayar, ir al logopeda, a cursos de expresión corporal, de teatro, de clown, de improvisación, etc. Ahora hay variedad y todo aporta. Dependerá de la finalidad que se busque contando y las aptitudes de cada uno. Es muy versátil el cuento, y hay quien en un par de cursos se pone al día. Envidia me dan.
Creo que el próximo al que acuda, será de mercadotecnia.
¿Cómo ves este oficio de vivir del cuento en la actualidad ?
Ahora, con el melón abierto hay mucho moscón, y tanto lunes al sol hace que surjan vocaciones hasta en el seminario. La competencia desleal de muchos políticos nos acosa; nadie les ha pedido que le den visibilidad a esto de vivir del cuento, y están transmitiendo la falsa idea de que se consigue sin trabajo ni honradez.
Afortunadamente no tenemos industria que pueda erearnos, las administraciones hacen pocas cosas pero las anuncian mucho, y también ayudan alimentando la cantera. Así tenemos más ocio y tiempo libre.
En definitiva, que está complicado, como siempre.
¿Cómo gremio cuáles serían nuestras prioridades en tu opinión?
La narración, como una de las más antiguas expresiones artísticas, debería encontrar mejor acomodo entre las artes escénicas. Para ello deberíamos entre todos: Dejar de subir al escenario sin la necesaria preparación. Utilizar la creatividad para algo más que los currículos. Abrazar la crítica como herramienta de progreso. Reemplazar el “a las 19.30 Cuentacuentos” por nuestro nombre y el título del espectáculo si lo tiene. Procurar una remuneración adecuada para abandonar la alegalidad, pues aunque nos facture “un colega” a corto, a medio plazo es inevitable y al precio que se paga, no llegaremos nunca a jubilarnos.
Los festivales también debieran de aportar dando un salto cualitativo. Los cachés por ejemplo, tienen una “tarifa plana” que suele penalizar al que paga a Hacienda. Será más cómodo para ellos, pero no se adecua al resultado y valía de cada cual. De los que pagan y cobran en currículum, ni hablo.
Una anécdota
Tras 18 años viviendo del cuento, del aire y de ilusiones, aun sigo encontrándome conocidos que al desgaire me preguntan ¿Sigues con “tus cositas”?

DESPIADADA CRÍTICA

Martes, Agosto 2nd, 2011
diego

Recuerdo que en las películas que trataban de artistas, por la mañana tras el estreno, con más o menos nerviosismo se desayunaban con las críticas. Si eran malas, suponía un desastre para la compañía y si no, el éxito. Supongo que se sigue haciendo pero en “otra liga”. En la mía, que no sé muy bien cual es, lo difícil es que te hagan una. Me habrán hecho 2 o 3 en las cerca de 2000 actuaciones que llevo y afortunadamente las han escogido bien.
No es que le tenga cariño o no a esa figura que se dedica a juzgar el trabajo de otros. Tal vez no siempre tengan conocimientos, criterio o independencia para hacerlo, pero creo que la crítica en general es uno de los instrumentos que nos hacen progresar. Otro día entraré en este tema, porque hoy, aprovechando que en el “Adelantado” de Segovia me hicieron una el Domingo, os invito a leerla aquí y de paso os cuento sobre mis apariciones en prensa.

He tenido bastantes, habitualmente anunciando una actuación que como mucho se acompaña con un texto refrito de lo que tengo escrito en la güeb. Y es que si es difícil que el programador o el concejal de turno vean lo que contratan, más difícil es que un periodista, si acude, espere más de los 5 minutos necesarios para hacer la foto obligatoria al político que inaugura o clausura la programación, que evidentemente es lo importante -son gremios interdependientes y vienen y se van juntos-.
También me han hecho unas cuantas entrevistas y aunque la mayoría estaban bastante bien escritas y me trataban bien –que lógicamente es lo que buscas al darlas-, recuerdo la primera a toda página que me hicieron cuando apenas llevaba 2 años de mago profesional. Era becari@ y como no tenía preguntas, hablé sobre lo que pensaba de la magia, las dificultades de abrir un mercado inexistente, de la originalidad, mis ilusiones, de Tamariz, anécdotas…, y también saqué en un alarde de compañerismo, el tema de que en Logroño había otros buenos magos y que alguno había sido premiado en congresos mágicos. Por aquello de dar visibilidad a un gremio hundido en el desconocimiento.
Pero iba yo notando que cuando decía algo que me parecía importante no anotaba nada y sí lo hacía con cada tontería –que fueron muchas-. Al final lo vi tan negro, que aunque la neurona me decía que no dejara esas palabras salir de mi boca, se escaparon de mis labios: ¿Y qué vas a escribir? ¿Podría echarle un vistazo antes de que lo envíes?… La verdad es que no sé qué pensaba que podría haber hecho y de todos modos, me topé con una ofendida alusión a la sagrada libertad de prensa, así que me confirmé en que acababa de hacer una tontería y que debía empezar a rezar.
¿El resultado?.., un resumen mal hilvanado de lo que había ido diciendo. Y aunque creo que intentó hacerlo lo mejor posible y dejarme en buen lugar, tras un corolario de despropósitos, acababa aludiendo a ese alarde de compañerismo que citaba antes diciendo algo así como “Tal vez Diego acabe triunfando como sus compañeros y llegue a parecerse a Tamariz”. 16 años después aquí sigo. Soy más guapo y más alto que Tamariz -aunque eso no sea tan difícil y como mago me de sopas con onda-. No sé si mis compañeros triunfaron o no, pero yo he conseguido mi sueño de vivir del cuento, del aire y de ilusiones. El “TRIUNFO” tal como se suele entender no sé si lo conseguiré nunca, así que os animo a pedir presupuestos porque siguen 10 o 20 veces más baratos que si lo hubiera hecho.

DONDE IREMOS A PARAR…

Martes, Junio 29th, 2010

reciclaEste es un cartel que se puede ver en las calles de Estonia. La verdad es que no sé lo que dice el texto, pero parece que ya no saben como encauzar a las nuevas generaciones y han empezado a deshacerse de ellos. No había presupuesto para la rehabilitación -maldita crisis- y se lo han tomado a la brava. Por lo visto, hay otros carteles que bordeados en rojo y con una banda diagonal cruzando, indican dónde no se deben tirar. Ya sé que no siempre se portan como deben, pero ¿no creéis que es un poco exagerado?.

EL TRABAJ0 BIEN HECHO

Martes, Junio 15th, 2010

Hace años, cuando de ponderar a alguien se trataba, era habitual escuchar: “Es muy trabajador”. Hoy en día no es uno de los valores que se utilizan para adornar a una persona, si es que de eso se trata y no de despellejarla… Nunca he estado convencido de que recibir tal piropo fuera un honor, al menos no creo que esté bien planteado el enunciado. Creo que lo honroso sería hacer BIEN el trabajo.

A base de tratar con chapuceros, nos vamos olvidando de lo que debe de ser un buen fontanero, un buen albañil, un buen juez, o un buen mago… y ya parece que nos da igual. Cualquiera que lo piense, se dará cuenta de que preferiría que los trabajos o servicios que le prestaran fueran buenos, por encima incluso del precio si este fuera asumible. Tal vez en España, por casos de actualidad tipo “Gürtel” o la “fauna de frikis de la tele”, nos hemos hecho a pensar que el camino es TREPAR COMO SEA y que TODO VALE, a sabiendas de que no faltarán agilipolladas masas que adorarán a quienes se aupan por estos medios. Puede que en otros paises sea diferente, pero aquí la mancha se extiende de arriba-abajo o al revés ¿quien sabe?, hasta que llega a mi oficio o el suyo y yo me planto, y sé que muchos otros también lo han hecho y lo harán.

Yo nunca he creido que el trabajo sea un fin, ni siquiera le tengo mucho aprecio como concepto. Soy de la tradición picaresca -que perfeccioné en un cursillo estatal, llámese servicio militar- y que permite a los que tenemos el ingenio vivo conseguir “cositas”, pero tampoco van más allá de simples historias para dar color a la vida, y que poder contar al amor de una charla con su copa de vino. Sin embargo, siempre he pensado -y he actuado en consecuencia- que los que tenemos que trabajar para seguir adelante, debemos sacarle partido a todo ese tiempo que pasamos en ello. No solo en el principal ámbito monetario, también deberíamos aprender a hacerlo lo mejor posible independientemente de lo que hagan los demás. Un acicate que nos sirva para ser mejores y tratar de generalizar una actitud que acabará revirtiendo en nosotros mismos. Lo mismo que ir con una sonrisa por delante nos reporta más gratificaciones que ir a cara de perro. ¿Preferís ver una cara amargada en la carnicería? ¿Preferís que corte la carne bien o mal?…

Yo después de mucho esfuerzo, tengo un trabajo vocacional y le dedico muuucho tiempo. Me preparo en todas las facetas que considero pueden mejorar mis prestaciones ante el público. Esto incluye ponérselo fácil a encargados técnicos y programadores, pero con mayor motivo, mejorar lo mágico y entretenido que han de tener mis espectáculos. Mi presencia, vocalización, atrezzo… y el saber que intento dar lo mejor de mi en cada ocasión, me sienta bien. Muy bien.

Tal vez parezca presuntuoso, pero como es verdad y no veo titulares que hablen de lo bien que hago mi trabajo, tendré que decirlo yo. A esto aspiro, no me conformo con que digan que soy “muy trabajador”. Ahora solo falta esperar a que piquen, que más y más gente haga BIEN su trabajo y se empiece a premiar este tipo de actitud. Tal vez así consigamos mejores gestores, profesores, artistas y otros etcéteras. Que no es que no los haya, que haberlos haylos, lo que digo es que deberían ser ellos los premiados con su confianza, y no “los otros” como suele ocurrir.

RENÉ LAVAND

Miércoles, Abril 28th, 2010

De nuevo, los amigos de Magialdia nos han dado la oportunidad de disfrutar del maestro René Lavand con motivo de la presentación del festival, en su edición 2010, entre el 13 y el 19 del próximo Setiembre.

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Le llamo maestro, porque aunque no pueda alardear de ser alumno suyo, algo se me ha quedado de tanto estudiarlo. También porque ha inspirado la mezcla de narración y magia que caracteriza alguno de mis espectáculos, aunque sea en un registro completamente diferente al suyo.

A él, la originalidad le vino dada por disponer sólo de una mano con la que grabar en nuestras mentes su destreza con los naipes. No falta quien piense que, en este mundo de engaños a ojos vista, no utiliza la diestra porque le sobra para ganarse a la audiencia. Más para la leyenda, pero es que realmente le sobra. ¡Qué no haría con las dos!… y a lo peor nos hubiéramos perdido a un genio, que sin necesidad de espolearse por su carencia, por crear nuevas técnicas que se adecuaran a su mano izquierda, pudiera haberse conformado con una existencia normal.

Como él suele decir: “Ventajas de tener una sola mano…”, y es que además, lo que dice lo dice muy bien. Es un consumado narrador que engancha, sorprende y emociona con sus historias, su presencia y sus pausas.

René Lavand, creador de la “Lentidigitación” como alternativa a la prestidigitación. Alguien de quien aprender. Un ARTISTA

Caricatura de Idígoras para una baraja editada por Páginas

MÁS CUENTITOS

Lunes, Abril 26th, 2010

Aquí van tres pildoritas más:

El mago estaba tan acostumbrado a ver las caras de asombro en sus espectadores, que no sospechó que la anaconda se le venía encima.

El mago echó unos polvos mágicos y su amante, por si desaparecía, empezó a sacudirle con lo que tenía a mano.

El mago aventó aquellos trozos de papel mojado convirtiéndolos en una densa y poética nevada. Acabada la actuación, las mujeres de la limpieza lo abatieron en una justa venganza gremial.

Sísifo Benevá

MÁS MADERA

Martes, Febrero 23rd, 2010

Creo firmemente que los espectáculos de calle son positivos. Yo jugaba en la calle y allí se hacía la vida social, aunque salvo en fiestas era rarísimo encontrarte con una actuación. En las ciudades grandes había calles donde habitualmente podías ver artistas que a veces eran muy buenos, pero ahora los encuentras en mayor o menor medida en cualquier ciudad o barrio y ya no son sólo aquellos héroes pasando la gorra para ganarse la vida con su sueño. Con tantas peatonalizaciones toca “animar” la calle y algunos hacemos magia, infantil para más INRI. No estamos bien valorados en el mundo mágico pero creo que ejercemos en uno de los espacios más complicados y que dan más visibilidad a nuestro arte, pues aunque sea más bonito y cómodo trabajar en el teatro, aún nos queda mucho como colectivo para dar ése paso. Ya me gustaría ver a más de uno bregando con los mil y un motivos de distracción que pueden surgir fuera del respetuoso silencio que imponen esos templos del ARTE.

Es diferente, ya lo sé. Seguramente a mí me resultaría más difícil actuar en un teatro con foso que con el público cerca, pero supongo que es como acostumbrarse a lo bueno, que se consigue rápidamente y después no sabes qué hacer en una situación como la que tuvimos este pasado Domingo en Bilbao. Como andaban anunciando mal tiempo, tenía vistas las predicciones de la web y auguraban un 65% de probabilidades de lluvia, así que ya preveíamos que pudiera ser un viaje baldío, “Aunque yo si el público aguanta, actúo”, le decía a Julián que me iba a poner la música. Una vez allí montamos el tinglado intentando protegernos más del viento que de la lluvia que parecía respetarnos y nos ubicamos en una peatonal que confluía en la Pza. Aita Donosti. El grupo de danzas del barrio congregaba al público mientras acabábamos de prepararlo todo: pesos en cada pata de la carpa, vientos para que no se nos volara la carpa, el equipo, la actuación en sí… El viento pareció esperar a que empezáramos para convertirse en la galerna que acabó levantando en el aire la carpa -pena de fotos…- Me tiraba los trastos, me movía la mesa, tuvimos que bajar un bafle de su trípode porque parecía que lo tiraba…, pero el público seguía milagrosamente enganchado y curioso, aunque no sé muy bien si de mi magia o de cómo salía de aquella. Ellos aguantaban aunque a algunos ya les llamaban a comer y si lo hacían en un día frío, con viento de 40-50 km/hora y sentados en el suelo, ¿porqué no iba a seguir yo?. Cuando acabó la actuación y recogimos, empezamos a comentar que tal vez tendríamos que haber suspendido la actuación, que seguro que si, pero aunque no diera lo que suelo dar en condiciones normales me alegro de haberlo hecho, ¿o es que no estaba haciendo lo que me gusta y por lo que me pagan?. O parafraseando a los míticos LEÑO, “Voy aprendiendo el oficio, olvidando el porvenir, me quejo sólo de vicio. Maneras de vivir”. “No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí. Otros por menos se han muerto. Maneras de vivir”

SINSENTIDO Definición - DIEGOPEDIA

Viernes, Febrero 19th, 2010

Siempre procuro -por razones obvias-, dar las mayores facilidades al cliente y adaptarme en la medida de lo posible a sus necesidades. A menudo me aterra el local donde se piensa hacer la actuación, la altura del escenario, o los actos que paralelamente se planean -como entregar regalos, dar una merienda, o la presencia durante el acto de Papá Nöel-, pues la experiencia me indica que son causas más que probables de desastre. Vale que para quien contrata lo importante son esos actos y mi actuación -o la de otros-, es lo “añadido” para dar algo más de empaque, pero dado que TODO cuesta un dinero / esfuerzo, digo yo que habrá que sacarle el mayor partido a cada cosa. Es por esto que me atrevo a aconsejar a quienes quieran organizar este tipo de actos, que se dejen guiar por los profesionales que contratan. Puede que Uds. organicen el acto todos los años, pero un buen profesional tiene cientos de experiencias  en la materia y puede evitarles algunos fallos garrafales.

A modo de ejemplo recuerdo una vez en la que a mitad de actuación las madres empezaron a repartir entre sus retoños un vaso de chocolate con bizcochos, y otras menos complacientes les gritaban a los suyos: “Ir a cogerlo, que se enfría”.

Tampoco estuvo mal aquella en que los Reyes Magos -siguiendo su agenda- asistieron a la actuación sentados en aparatosos sillones flanqueados por pajes y autoridades. Delante de ellos, en el suelo, un grupito de casi neonatos gateando por el escenario pues ni su GPS, ni el sentido común de sus progenitores les indicaba nada en contra. Detrás,  el resto de chavales junto al pueblo llano. Añádanle a esto el excesivo calor de la sala e imaginen a la sufrida monarquía cocida entre ropajes pelucas y moreno de bote, aguantando la justificada rabia del pueblo que no podía ver la actuación y les tiraba “indirectas”, pipas, papeles… Los monarcas acabaron cediendo a la presión popular -o directamente a sus instintos- y se bajaron al bar. Las autoridades casi en su totalidad les siguieron y el pueblo quedó así a merced de este mago sin pedigrí, que por fin pudo hacer lo que mejor sabe, en condiciones. Lo que no sé es si aquella noche repartieron sus regalos al díscolo populacho.

TE HE PILLAO

Sábado, Enero 16th, 2010

El otro día tras la actuación se me acercó un espectador felicitándome por la actuación, pero pronto me reveló que su franca sonrisa tenía 2ª parte. Y es que me había pillado el truco en un juego en el que unos billetes gigantes de 1000 pts cambian a otros de 2, 5 y 10 mil. “He visto el brillo en los dedos y luego me he dado cuenta de que eran en 3D” “Vaya, que te has dado cuenta de que eran hologramas” -le dije siguiendole el rollo- y me regaló una maravillosa sonrisa de satisfacción a la que correspondí con un “No se lo digas a nadie ¿Vale?”

MIRA QUE MONO

Lunes, Diciembre 7th, 2009

Por suerte hoy en día no sólo se ven espectáculos en los teatros y podemos encontrarlos en la calle o en pequeñas salas que a menudo no están suficientemente adecuadas. A mí personalmente me encanta tener al público muy cerca, pero también tiene sus peligros y hoy voy a reflexionar sobre uno de ellos; los gateadores. En bastantes ocasiones mientras actúo me encuentro con bebitos gateando por la escena mientras sus progenitores encantados y relajados comentan: ¡Qué graciosooo!… Si es que es de un “salao”… ¡SEÑORES! Por mucho que la quieran, por muy guapa que sea su criaturita, ¡ESTÁ ESTORBANDO!. No sólo puede que en un despiste le pise con mis 95 kilos, sino que ésta personita a la que le importa un bledo el espectáculo, me está haciendo perder la concentración y está despistando al resto del público que sí estaba atento. ¿Porqué tengo que ejercer de guardia de seguridad?. Ésa labor no es mía, puede que la organización tenga algo que ver, pero la responsabilidad es SUYA. De los progenitores que tal vez no se hayan planteado si el espectáculo es adecuado a su edad. Porque seguro que no le compran una play, ni le llevan a ver ópera… Esto es exactamente igual. Hay espectáculos para 3, 10, 15, 30 o 60 años y ni la temática, ni el tratamiento, ni el vocabulario son los mismos. Es obvio que muchas programaciones tienen que ser generalistas porque tampoco los presupuestos son ilimitados, pero en esos casos, sean conscientes de que se trata de ver magia, cuentos o teatro, no de ver cómo el artista lidia con una criatura que se le mete entre las piernas.