DESPIADADA CRÍTICA

diego

Recuerdo que en las películas que trataban de artistas, por la mañana tras el estreno, con más o menos nerviosismo se desayunaban con las críticas. Si eran malas, suponía un desastre para la compañía y si no, el éxito. Supongo que se sigue haciendo pero en “otra liga”. En la mía, que no sé muy bien cual es, lo difícil es que te hagan una. Me habrán hecho 2 o 3 en las cerca de 2000 actuaciones que llevo y afortunadamente las han escogido bien.
No es que le tenga cariño o no a esa figura que se dedica a juzgar el trabajo de otros. Tal vez no siempre tengan conocimientos, criterio o independencia para hacerlo, pero creo que la crítica en general es uno de los instrumentos que nos hacen progresar. Otro día entraré en este tema, porque hoy, aprovechando que en el “Adelantado” de Segovia me hicieron una el Domingo, os invito a leerla aquí y de paso os cuento sobre mis apariciones en prensa.

He tenido bastantes, habitualmente anunciando una actuación que como mucho se acompaña con un texto refrito de lo que tengo escrito en la güeb. Y es que si es difícil que el programador o el concejal de turno vean lo que contratan, más difícil es que un periodista, si acude, espere más de los 5 minutos necesarios para hacer la foto obligatoria al político que inaugura o clausura la programación, que evidentemente es lo importante -son gremios interdependientes y vienen y se van juntos-.
También me han hecho unas cuantas entrevistas y aunque la mayoría estaban bastante bien escritas y me trataban bien –que lógicamente es lo que buscas al darlas-, recuerdo la primera a toda página que me hicieron cuando apenas llevaba 2 años de mago profesional. Era becari@ y como no tenía preguntas, hablé sobre lo que pensaba de la magia, las dificultades de abrir un mercado inexistente, de la originalidad, mis ilusiones, de Tamariz, anécdotas…, y también saqué en un alarde de compañerismo, el tema de que en Logroño había otros buenos magos y que alguno había sido premiado en congresos mágicos. Por aquello de dar visibilidad a un gremio hundido en el desconocimiento.
Pero iba yo notando que cuando decía algo que me parecía importante no anotaba nada y sí lo hacía con cada tontería –que fueron muchas-. Al final lo vi tan negro, que aunque la neurona me decía que no dejara esas palabras salir de mi boca, se escaparon de mis labios: ¿Y qué vas a escribir? ¿Podría echarle un vistazo antes de que lo envíes?… La verdad es que no sé qué pensaba que podría haber hecho y de todos modos, me topé con una ofendida alusión a la sagrada libertad de prensa, así que me confirmé en que acababa de hacer una tontería y que debía empezar a rezar.
¿El resultado?.., un resumen mal hilvanado de lo que había ido diciendo. Y aunque creo que intentó hacerlo lo mejor posible y dejarme en buen lugar, tras un corolario de despropósitos, acababa aludiendo a ese alarde de compañerismo que citaba antes diciendo algo así como “Tal vez Diego acabe triunfando como sus compañeros y llegue a parecerse a Tamariz”. 16 años después aquí sigo. Soy más guapo y más alto que Tamariz -aunque eso no sea tan difícil y como mago me de sopas con onda-. No sé si mis compañeros triunfaron o no, pero yo he conseguido mi sueño de vivir del cuento, del aire y de ilusiones. El “TRIUNFO” tal como se suele entender no sé si lo conseguiré nunca, así que os animo a pedir presupuestos porque siguen 10 o 20 veces más baratos que si lo hubiera hecho.

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