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XV FESTIVAL INTERNACIONAL DEL CUENTO DE LOS SILOS

Miércoles, Diciembre 15th, 2010

Ya se acabó. Un montón de sitios, de gente y de actuaciones para encontrarme, más de tres semanas después, de nuevo en casa. Dicen que uno nunca vuelve igual que se fue y si fuera cierto, aunque haya sido de poco tiempo el viaje, supongo que seré un poquito diferente que al salir. “Lo único constante es el cambio” -dijo alguien que no tenía hipoteca.

porque-me-echaron-del-cielo

Como son casi 20 actuaciones y unos cuantos paseos por la isla, lo contaré sin detalle, para que no penséis que esto es “jauja” y veáis lo sufrida que es la vida del artista: El 20 de Noviembre tuvimos el Maratón de cuentos en Santa Cruz. La semana siguiente actuaciones para escolares de diversas partes de la isla y entre el 26 y el 30 la guinda del viaje para mi, el festival de La Palma. Un sitio precioso por lo que sé y que espero que lo siga siendo cuando por fin vaya, porque tras 4 cancelaciones de vuelo desistimos.  ¡Maldito temporal!!. Otra vez será… Espero… sniff. Fue en ese momento cuando me puse “zen” y creo que sigo igual. Paseo al sur, Arona, Los Cristianos, donde nadie me habla en cristiano -valga la redundancia- debido a este aspecto guiri que tengo. La verdad es que el público va siendo maravilloso. Es facilísimo conectar con ellos y lo mismo da que sean niños, adultos o adolescentes. Da gusto.

De vuelta a Los Silos que nos sirvió de cuartel general. Al bar La Luz, donde un trasgu renegón nos da de comer como una madre empeñada en que no nos falte de ná, y otro bendito -de “la real”- nos prepara un fantástico bebedizo que cambia el nombre de “barraquito” a “barraquito especial” y luego a “saperoco” sin solución de continuidad. A la plaza de La Luz, con su terracita y la magnífica exposición de esculturas “Piel de Metal” de Julio Nieto adornándola. Si alguien no sabe qué regalarme, podéis preguntar por la de la foto. A los cortes de luz, que no me tocaba uno hace décadas y justo tocó durante la “manita” del famoso partido. Gracias a ellos descubrí la luz en la casa de Pedro y compañía, donde nos acogieron como reciben a todos los niños perdidos que por allí pasan y acabamos disfrutando algunos de los mejores momentos del festival.

Y ya empezado, un 2º temporal, una huelga de controladores y los “chiribiquis” que hubieron de hacer Ernesto, Tatano y el resto de la organización para recuadrar todo ante una afición que se apuntaba a un bombardeo. Supongo que 15 años de cuentos dan perspectiva para que los espectadores sepan valorar lo que están viendo, y me sorprendí gratamente de escuchar algunas de estas autorizadas críticas. Yo, entre otras cosas hice tres pases diferentes para adultos en los que gocé muchísimo, pues como ya dije antes, la comunión con el público era excelente y al ser un sitio pequeño, los buenos recuerdos de esos momentos se extendían en cada sonrisa, palmadita, apretón de manos o charla que se sucedían a cada paso.

Les tengo miedo a las clausuras, suelen hacerse laaargas -ya sabéis de qué hablo los acostumbrados a ver este tipo de eventos-, pero esta fue impecable, bien planificada y en general un éxito. Como el festival en si, como el hotel Luz del Mar donde nos quedamos -que tuve que pellizcarme varias veces para creérmelo y en el que solo faltó una fiestuqui con los amigos. Porque espacio había de sobra en la suite y un sitio así es para compartirlo -y supongo que también para dar envidia. En fin, que me ha costado volver y que echaré de menos esas charlas, esos billares y esas copas que hemos compartido. Sois muchos para nombraros y al final olvidaría a algun@. Abrazos a capazos