EL TRABAJ0 BIEN HECHO

Hace años, cuando de ponderar a alguien se trataba, era habitual escuchar: “Es muy trabajador”. Hoy en día no es uno de los valores que se utilizan para adornar a una persona, si es que de eso se trata y no de despellejarla… Nunca he estado convencido de que recibir tal piropo fuera un honor, al menos no creo que esté bien planteado el enunciado. Creo que lo honroso sería hacer BIEN el trabajo.

A base de tratar con chapuceros, nos vamos olvidando de lo que debe de ser un buen fontanero, un buen albañil, un buen juez, o un buen mago… y ya parece que nos da igual. Cualquiera que lo piense, se dará cuenta de que preferiría que los trabajos o servicios que le prestaran fueran buenos, por encima incluso del precio si este fuera asumible. Tal vez en España, por casos de actualidad tipo “Gürtel” o la “fauna de frikis de la tele”, nos hemos hecho a pensar que el camino es TREPAR COMO SEA y que TODO VALE, a sabiendas de que no faltarán agilipolladas masas que adorarán a quienes se aupan por estos medios. Puede que en otros paises sea diferente, pero aquí la mancha se extiende de arriba-abajo o al revés ¿quien sabe?, hasta que llega a mi oficio o el suyo y yo me planto, y sé que muchos otros también lo han hecho y lo harán.

Yo nunca he creido que el trabajo sea un fin, ni siquiera le tengo mucho aprecio como concepto. Soy de la tradición picaresca -que perfeccioné en un cursillo estatal, llámese servicio militar- y que permite a los que tenemos el ingenio vivo conseguir “cositas”, pero tampoco van más allá de simples historias para dar color a la vida, y que poder contar al amor de una charla con su copa de vino. Sin embargo, siempre he pensado -y he actuado en consecuencia- que los que tenemos que trabajar para seguir adelante, debemos sacarle partido a todo ese tiempo que pasamos en ello. No solo en el principal ámbito monetario, también deberíamos aprender a hacerlo lo mejor posible independientemente de lo que hagan los demás. Un acicate que nos sirva para ser mejores y tratar de generalizar una actitud que acabará revirtiendo en nosotros mismos. Lo mismo que ir con una sonrisa por delante nos reporta más gratificaciones que ir a cara de perro. ¿Preferís ver una cara amargada en la carnicería? ¿Preferís que corte la carne bien o mal?…

Yo después de mucho esfuerzo, tengo un trabajo vocacional y le dedico muuucho tiempo. Me preparo en todas las facetas que considero pueden mejorar mis prestaciones ante el público. Esto incluye ponérselo fácil a encargados técnicos y programadores, pero con mayor motivo, mejorar lo mágico y entretenido que han de tener mis espectáculos. Mi presencia, vocalización, atrezzo… y el saber que intento dar lo mejor de mi en cada ocasión, me sienta bien. Muy bien.

Tal vez parezca presuntuoso, pero como es verdad y no veo titulares que hablen de lo bien que hago mi trabajo, tendré que decirlo yo. A esto aspiro, no me conformo con que digan que soy “muy trabajador”. Ahora solo falta esperar a que piquen, que más y más gente haga BIEN su trabajo y se empiece a premiar este tipo de actitud. Tal vez así consigamos mejores gestores, profesores, artistas y otros etcéteras. Que no es que no los haya, que haberlos haylos, lo que digo es que deberían ser ellos los premiados con su confianza, y no “los otros” como suele ocurrir.

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