SINSENTIDO Definición - DIEGOPEDIA

Siempre procuro -por razones obvias-, dar las mayores facilidades al cliente y adaptarme en la medida de lo posible a sus necesidades. A menudo me aterra el local donde se piensa hacer la actuación, la altura del escenario, o los actos que paralelamente se planean -como entregar regalos, dar una merienda, o la presencia durante el acto de Papá Nöel-, pues la experiencia me indica que son causas más que probables de desastre. Vale que para quien contrata lo importante son esos actos y mi actuación -o la de otros-, es lo “añadido” para dar algo más de empaque, pero dado que TODO cuesta un dinero / esfuerzo, digo yo que habrá que sacarle el mayor partido a cada cosa. Es por esto que me atrevo a aconsejar a quienes quieran organizar este tipo de actos, que se dejen guiar por los profesionales que contratan. Puede que Uds. organicen el acto todos los años, pero un buen profesional tiene cientos de experiencias  en la materia y puede evitarles algunos fallos garrafales.

A modo de ejemplo recuerdo una vez en la que a mitad de actuación las madres empezaron a repartir entre sus retoños un vaso de chocolate con bizcochos, y otras menos complacientes les gritaban a los suyos: “Ir a cogerlo, que se enfría”.

Tampoco estuvo mal aquella en que los Reyes Magos -siguiendo su agenda- asistieron a la actuación sentados en aparatosos sillones flanqueados por pajes y autoridades. Delante de ellos, en el suelo, un grupito de casi neonatos gateando por el escenario pues ni su GPS, ni el sentido común de sus progenitores les indicaba nada en contra. Detrás,  el resto de chavales junto al pueblo llano. Añádanle a esto el excesivo calor de la sala e imaginen a la sufrida monarquía cocida entre ropajes pelucas y moreno de bote, aguantando la justificada rabia del pueblo que no podía ver la actuación y les tiraba “indirectas”, pipas, papeles… Los monarcas acabaron cediendo a la presión popular -o directamente a sus instintos- y se bajaron al bar. Las autoridades casi en su totalidad les siguieron y el pueblo quedó así a merced de este mago sin pedigrí, que por fin pudo hacer lo que mejor sabe, en condiciones. Lo que no sé es si aquella noche repartieron sus regalos al díscolo populacho.

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