SONRÍA, POR FAVOR

homero3rSe me olvidaba comentar que al marchar de L’Aleixar Olga me regaló a Homero, un perrico más majo… ni ladra, ni se mea, ni me va dejando pelos por el sofá -que eso siempre le molesta a un calvo porque le trae recuerdos- y como es de globo, ni siquiera hay que alimentarlo o sacarlo a pasear. Os aclaro que es de esos que llevan unas patitas de papel y no se elevan sino que se quedan con ellas apoyadas en el suelo. Me hizo gracia llevármelo hinchado de vuelta en el tren, así que me despedí de Gilbert en la estación y me fui apuradito para el AVE. Homero a ratos iba por el suelo, a ratos flotaba detrás mío. En el check point, con cara muy seria, me hicieron meterlo junto a las maletas por el escáner para ver si llevaba algún alijo dentro y unos metros después, las railomozas que tenían que darme el embarque me dijeron que no podía llevar al perro suelto, que lo tenía que meter en una caja. Al principio flipé -“Si lo llevo con correa”-, pero en seguida me di cuenta de que aunque lo habían visto, no se habían fijado en que era de globo, así que empecé a prometerles que no ladraría ni mordería a nadie. -“No es posible señor”. -”Pero si no se va a mear ni nada”. -“Es el reglamento” -”Y qué quieren que haga…” -“Eso Ud. sabrá. Yo solo le informo” -” ¡Ya está!… ¿Tienen un cuchillo?” - “¡¡ SEÑOR !!” -”Pero si no va a hacer nada, es muy bien mandado. Salta aquí Homero”- Y tiré del cordel, con lo que se plantó de golpe sobre el mostrador dándoles un susto monumental a las azafatas que también pegaron un bote… Luego, aún con la mano en el pecho del susto, echaron a reir al verlo tan salao y tan… de globo. Se atusaron el pelo y colocaron la falda mientras buscaban una cámara oculta y ya vueltas al decoro nos dieron paso, ahora sí, con una sonrisa. Bon Voyage

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