FUERTEVENTURA, XX FERIA DEL LIBRO

el-cotillo

Y ya que estaba por allí, me dijeron que porqué no me pasaba por Fuerteventura y yo encantado; a ver si voy completando el archipiélago… El desembarco fue un poco apresuradillo, pues no tenía mucho tiempo para preparar las máscaras del cuento de Críspulo, y además había un acto inmediatamente después, pero a pesar del madrugón y de perder un vuelo, estaba de buen humor y la calidez y facilidades de la bienvenida lo hicieron todo más sencillo. Hubo 2 infantiles el Sábado y Domingo, donde improvisé bastante a gusto. Me pasé del tiempo, pero creo que ya encontré la forma de hacerlo en 70 minutos. Tampoco es que nadie se quejara y de hecho, creo que hubieran aguantado media hora más. La de adultos fue menos concurrida, pero creo que salió resultona y la nueva rutina de cuerda quedó bastante bien.

Una Feria tiene ventajas frente a un circuito, y es que siempre hay más gente “de fuera” participando en espectáculos o presentaciones de libros y no tienen prisa por ir a organizar algo, de modo que las sobremesas se alargan. En ésta ocasión compartí mesa con 5 de los creadores de “Listán y hule - Historias de guachinches”, con lo que además de comer bien y beber un estupendo  malvasía “Bermejo” de Lanzarote, hablamos con la pleamar a 10 metros, de las mesas vestidas del típico hule de los guachinches, del Listán que es la uva con que se hace el vino de la Orotava y de sucedidos que podréis leer en el libro. El guachinche es un negocio de comida casera, que se montaba en el garaje, el almacén o el patio de la casa familiar para ayudar a vender el vino que producían -¿recordáis aquello de “que no te la den con queso..”?- A principio de siglo me llevaron a 2 o 3 de estos locales en la Orotava, para probar las exquisiteces de la comida local y sus vinos, y en uno,  como ya habían acabado el morapio y con ello la razón del negocio, nos tuvimos que buscar otro sitio.

Pena que no pude conocer el ambiente nocturno de Puerto del Rosario, porque las referencias… en fin, el curro es el curro y a mi me encanta el mio. Afortunadamente tuve algo más de tiempo que en Gran Canaria, así que alquilé un coche y recorrí el norte de la isla. En Corralejo, en la zona de dunas había un montón de cometas y surferos con vela haciendo virguerías, que a la sazón debían estar concursando o preparándose. Muy cerca la isla de Lobo, y 400 brazadas mas allá Lanzarote, que para David Meca estará fácil, pero yo  me quedé con las ganas de pasar, y de volar, y de ver unos cuantos sitios que me habían recomendado porque acerté a ir en Lunes y como es bien sabido, junto con los Domingos es el día en que los que los atienden se van a tanta playa como hay allí. El colmo fue que el mirador “Morro Velosa” también estaba cerrado. ¿Un mirador cerrado?… Bueno, desde fuera de la valla pude hacer la foto montañosa que hay por ahí. Afortunadamente “La capitana” estaba abierta. Otro malvasía, un “escaldón” riquísimo y una vieja a la espalda -poco hecha- que me comí con toda la tranquilidad del mundo y el mar enfrente. -A los norteños y demás salvajes a los que como a mi os guste el pescado casi crudo, pedidlo, pues sino allí acostumbran a hacerlo un poco de más-. Ahora que lo leo, parece que no fue un buen día cuando fue estupendo, pero lo cierto es que con gusto me hubiera pateado alguna otra calita de el Cotillo y no bajé más allá de las Salinas del Carmen, así que me hace falta otro viaje. Ainara, Elsa, hadas de las bibliotecas, muchas gracias por todo, pero ¿es que no hay un circuito para recorrerse todas las islas con más tiempo?.   betancuria

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