DON QUIJOTE DE PAN - PEP BRUNO

Había una vez un mago que lo que más le gustaba era hacer magia, así que puso un cartel en la puerta de su casa en el que se leía: Mago profesional. Se hace magia por encargo. Pero resulta que hoy en día nadie cree en la magia y por eso no fue ningún cliente y el mago tuvo que cerrar.

Para no morirse de hambre decidió hacerse panadero (que era el segundo oficio que más le gustaba) y como se arrendaba la panadería del pueblo pues decidió cogerla.

Al principio todo fue bien, el mago panadero disfrutaba amasando y dando forma a las barras de pan, buscaba nuevos sabores, nuevas texturas… Y hasta la gente de los pueblos cercanos iba a su panadería a comprar el pan.

Pero poco a poco, y casi sin darse cuenta, empezó a escapársele algo de magia. No lo podía evitar, era mago antes que panadero. Y comenzaron a suceder cosas extraordinarias: barras de pan que pedían llorando que no las trocearan, barras de pan que se defendían a mamporro limpio, barras de pan que huían y se escondían… Por lo que la gente, atemorizada, dejó de comprar el pan en aquella panadería.

De nuevo el mago panadero se quedó sin clientes y sin trabajo. Y con el agravante de que en esta ocasión en la trastienda de la panadería había un montón de masa de pan que se estropearía si no se cocía pronto.

El mago tuvo una idea. Estaba leyendo un libro titulado El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y pensó que quizás sería divertido hacer un don Quijote de pan. Lo amasó con arte y con cariño, haciendo un precioso don Quijote de pan a tamaño natural. Pero seguía sobrando masa, así que hizo un Sancho Panza, un Rocinante y un burrito. Le dio lo justo para las cuatro figuras a tamaño natural.

Después las metió en el horno, y cuando estuvieron doradas y esponjosas, en su punto, las sacó y, con un par de fórmulas mágicas, les dio vida

Al verse redivivos, don Quijote, Sancho, el burrito y Rocinante se pusieron muy contentos, sobre todo Sancho Panza que descubrió que estaba hecho de pan y pensó que si tenía hambre se podría comer a sí mismo.

En un principio el mago había hecho aquello por pura diversión, pero cuando vio allí a don Quijote de Pan y Sancho de Pan se le ocurrió que seguramente servirían para algo de mayor provecho. El mago preguntó a don Quijote sobre lo que le gustaría hacer, don Quijote dijo que desfacer entuertos y arreglar los problemas de la gente. Esto alegró mucho al mago que, además de mago, era sabio (porque era viejo), y pensaba que con lo que él sabía y con lo que le ayudaran don Quijote y Sancho seguro que encontrarían la solución a todos los problemas que acucian al mundo.

Así que se pusieron manos a la obra. El mago y las dos figuras de pan pasaban horas y horas, días y días, semanas y semanas, hablando de los problemas (el hambre, la injusticia, la contaminación, la intolerancia…) que tenía la Humanidad, y poco a poco lograron encontrar soluciones. Hasta que llegó el día en el que tenían la respuesta para acabar con todos los males del mundo. Habían pasado muchos meses y ya don Quijote y Sancho estaban preparados para salir a los caminos a resolver problemas. Decidieron que al día siguiente se marcharían.

A la mañana siguiente, muy temprano, don Quijote de Pan y Sancho Panza de Pan con sus monturas salieron de la panadería. El mago, desde la ventana, triste, les deseaba suerte y se despedía.

Era una mañana fría, de invierno, había una suave capa blanquecina de niebla a ras de suelo. Don Quijote de Pan y Sancho Panza de Pan marchaban despacio, no había prisa, tenían todo el tiempo del mundo para resolver problemas, y sabrían como hacerlo. Y así iban cuando justo a la salida del pueblo, en la primera curva que hacía el camino, una bandada de pájaros hambrientos, que por ser invierno estaban doblemente hambrientos, se pusieron a picotear a don Quijote de Pan y a S ancho Panza de Pan y en muy poco tiempo no dejaron ni las migas.

Por eso hoy en día continúa habiendo problemas en el mundo. Por eso debemos seguir esforzándonos para tratar de encontrar soluciones.

Es éste un cuento que hace mucho escuché a Pep Bruno, narrador que escribe sus propios cuentos, e incluso algunos que no le da tiempo a narrar él mismo. Le pedí permiso y muy amablemente me lo concedió, así que hoy que es mi cumple me lo regalo y aquí lo pongo para vuestro difrute. El que quiera saber más sobre Pep, que pinche en su nombre un poco más arriba y mágicamente aparecerá en su mundo. Gracias Pep

One Response to “DON QUIJOTE DE PAN - PEP BRUNO”

  1. Jon dijo:

    Felicidades Diego. Que cumplas muchos mágicos años más!

    Me encantó el cuento. Un abrazo

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