VACACIONES MAGIALDIA

sueltamagialdiabajaEs una pena pero ya se acabó Magialdia. Ha sido una semana casi de vacaciones pues aunque nos tocó trabajar bastante, esto de hacer lo que a uno le gusta aderezado con comilonas, buen vino y amigos se lleva de otro modo. Ni una miradita al correo.

La magia en las paradas de bus, que pensábamos tener que ir persiguiendo a usuarios agobiados por subir o perderlo, se convirtió en ondonadas de gente que se acercaban expresamente para vernos. En algún momento llegué a tener a más de 100 personas y 3 cámaras de diferentes medios grabando- En los bares que, ¿será gracias a la crisis?, habían puesto vino y tapa por 1€ -que vayan aprendiendo otros- estaban hasta la bandera y no os cuento la que se lió, pues con una copita de más entre el público, me atrevo a hacer milagros.

También había un tipo pegado a la pared a tres metros de altura, Struc despertando todas las mañanas a los niños a base de magia y zarandeos y como 16 magos en otros tantos escaparates diseminados por la ciudad. Se trataba de llenar de magia la ciudad y lo cierto es que se respiraba en el ambiente. El Viernes y Sábado: Taylor, Jon Zábal, Antonio Altea, Javi el mago y yo mismo seguimos tomando por sorpresa a los viandantes que ya se volvían locos por conseguir entradas para las galas del festival. La de cerca fue una pasada, presentada por un Alberto de Figueiredo menos cachondo de lo habitual para dar el contrapunto, con un Gastón y un Martin geniales y un David Williamson con-davidbaja en estado puro que para mi fue el descubrimiento de Magialdia. Ya sabía que era un fenómeno, en su conferencia de la mañana me sorprendió con material magnífico y algunas de las cosas más sensatas que he escuchado en mucho tiempo. Más aún viniendo de un tipo que parece caótico, que continuamente tiene que improvisar para solucionar un truco convirtiéndolo en pura magia. Es grande el tío este…

La gala del Teatro volvió a ser una maravilla, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados en Vitoria. Justo Taus, Tina Lennert, Pilou, Topas, o Ed Alonzo -que llevaba toda la semana como rey mediático en la ciudad- Todo fueron números que no había visto o nuevos, salvo Mag Lari en la presentación, -fantástico como siempre- o Tomsoni que fue el único que hizo su número de toda la vida -y tampoco se va a poner a cambiar ahora.

El Domingo el último cohete, la gala de grandes ilusiones de Jorge Blass que llenó la Plaza hasta la bandera a pesar del fresco que hacía. De postre la cena, aunque gracias a una brujilla la cosa se alargó y sacamos al Williamson más grande de farra, y con Jorge y Gaetan Bloom desaparecían botellas y aparecían hasta que la gerencia, por competir, hizo su generosa versión de la multiplicación de copas -si hubieran tenido que pagar caché…

Lo que más valoro del festival es cómo ha calado en la ciudadanía. Los socios de la AIA con mucho trabajo y esfuerzo, llevan un montón de años trayendo la mejor magia del mundo a la ciudad, y  han conseguido un público con criterio en magia, implicado en las actividades, ansioso de verla y “DISFRUTARLA”.

El Miércoles mientras tomaba un café, se acercó a la barra un señor que empezó a comentar que la noche anterior, en el “Xixilu”, habían estado unos magos haciendo maravillas y mientras contaba las hazañas que le habían relatado y no vio, yo pensaba cómo repetir lo que en sus palabras ya eran “milagros” y que junto con Patxi, habíamos estado haciendo en ese restaurante la noche anterior después de la cena.

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