MUCHA MIERDA CARIÑO

Le dijo “Mucha mierda cariño” y luego un beso, la música, el saludo, los focos, los juegos preliminares…

Llevaba años acabando su espectáculo con aquel efecto pero nunca lo había pasado tan mal. El sudor resbalaba en su cara, la ropa pegada al cuerpo.

Era el juego más peligroso de la historia. Trece magos habían muerto presentando aquel efecto, pero era el más espectacular de su acto, por el que conseguía sus contratos y no podía retirarlo.

Un experto tirador reclutado por la organización en cada localidad donde actuaba, revisaba el fusil, examinaba la munición y la marcaba para comprobar la veracidad del hecho. Cargaba el arma, apuntaba a su boca y disparaba. Él tenía que cazar la bala con los dientes y recibir los siempre apasionados aplausos que liberaban la tensión precedente.

Lo había hecho más de quinientas veces y siempre la concentración y el aplomo le acompañaron hasta aquel día. Aunque estuviera más atento que nunca al nervioso tirador apuntándole, al momento del disparo, no podía quitarse de la cabeza la siempre preocupada sonrisa de su partener y amante… ni sus palabras durante el café de la mañana… “Cariño, cuando uno de los dos muera, yo me iré a Italia”

Sísifo Benevá ( A partir de un minicuento de Angela Mastreta )

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